
Volcan Zapaleli:
Un nombre mágico que desencadeno una gran aventura.
Estábamos desayunando, algunos con pizzas y empanadas, en Purmamarca esa mañana soleada del sábado 2 de Mayo de 2015 y aunque aún faltaban 1800 km hasta regresar a Buenos Aires, este desayuno marcaba el punto de inflexión del fin de nuestra aventura.
Diez días de 4x4 y montañismo recorriendo 5000 kilómetros y varias provincias argentinas.
Cansados, hambrientos, polvorientos pero felices, recordábamos algunos tramos hasta que alguien nombró que deberíamos hacer el relato y me ofrecí porque, en cierta manera, había sido un disparador de la expedición aunque no el ideólogo.
En ese preciso instante mi mente se puso en blanco y comencé a buscar por recónditos lugares de mi memoria como había nacido este viaje y cuales habían sido los momentos claves de la previa.
Así como mucha gente recuerda con detalle qué estaba haciendo cuando el hombre llegó a la Luna o cuando cayeron las torres gemelas, yo visualizaba con claridad una y otra vez el momento que se gestó este viaje.
Este había nacido en una charla de asado allá por 2011 en la casa de Ale Madia, cuando hacía poco habíamos realizado la Expedición Bicentenario al Cerro Vallecitos en Mendoza y su mentor, Martin “Pachi” Iglesias, ya nos bombardeaba con miles de proyectos alocados.
Uno especialmente hizo en ruido en mí, llegar al punto tripartito o trifinio más alto de América, el Volcán Zapaleri, cuyo hito marcaba las fronteras de Argentina, Chile, y Bolivia.
Pero eran todas las dificultades para realizar esa expedición las que más nos entusiasmaban como ese objeto de deseo inalcanzable que despertaban nuestra sed de exploración, que seguramente debe estar guardado en nuestro ADN humano y sea el mismo que impulsaron a los Colón, Marco Polo, Shackleton, Barragán, Perito Moreno, etc.
Era un volcán de 5600 mts, en el medio de la Puna, sin referencias de cómo subirlo, por donde, y hacia donde no legaban aminos.
La logística implicaba varias camionetas 4x4 preparadas, con conductores expertos, con reservas de combustibles ya que necesitaríamos hacer 400 km sin reabastecimiento, llevar toda el agua posible porque no sabíamos si había para recoger.
Al no haber poblaciones cercanas, además de prever nuestras provisiones, también habría que hacerlo con los desperfectos mecánicos por lo que deberíamos ser autónomos en ese aspecto.
Nuestro mayor escollo en esta aventura era conseguir un grupo de 4x4 que quisiera acompañarnos, pero como montañistas no teníamos ningún punto de contacto con este universo desconocido para nosotros como eran los expedicionarios de las camionetas.
Este sueño quedó casi dormido o latente hasta que en un viaje al Volcán Lanín, a fines del 2013, Fernanda y Guillermo me contaron, de casualidad, la existencia de los casi mitológicos Old Cabrones 4x4. un grupo de locos de las 4x4 de Quilmes del que forma parte Mario, el hermano de Fernanda, y que se animan a todo.
La sorpresa y emoción de saber que de casualidad habíamos encontrado el eslabón faltante en esta evolución de la aventura me dejo helado, tanto que casi podría recordar en qué kilómetro de la Ruta 40 me lo dijeron. Aunque seguramente no fue casualidad, sino obra del destino.
Después vendría casi un año de reuniones para ir conociéndonos de a poco entre los montañistas y los Old Cabrones y, sobre todo, para ponernos de acuerdo con la fecha.
Las reuniones fueron creciendo en número desde la primera oficial donde nos reunimos Pachi, Mario, Guille M. y yo, Carlos, momento en que expusimos la primera idea de llegar al Zapaleri. El recorrido previo lo armarían los Old Cabrones, con toda la tecnología e investigación en mapas.
Las conclusiones iniciales de estas reuniones a nivel humano fue que me encontraba dentro de un experimento, mezclando diferentes tipos de personas dentro de una situación, a modo del libro de Cortázar, los premios donde al ser movilizados personas diferentes actuaban diferente. Aunque el ambiente siempre era de camarería existía una latente desconfianza afable entre los 2 grupos.
Finalmente se decidió la fecha: 24 de Abril de 2015.
PREAMBULO : DE DIEGUITOS Y MAFALDAS………..O DE CAMIONETEROS Y MONTAÑISTAS
Parafraseando el tema de Salinas, me venía a la mente como una canción: de montañistas y camioneros.
Mientras salimos de desayunar y caminamos por las callejuelas típicas de Purmamarca voy mirando al grupo homogéneo de expedicionarios amigos y me cuesta distinguir los subgrupos.
Por mi lado podría ser que estaban mis antiguos amigos, los actuales y los nuevos.
Los antiguos eran:
Martin "Pachi" Iglesias, reconocido en el ambiente de la escalada que había pasado al mundo de los "patea piedras" del montanismo para llevar a cabo un ambicioso proyecto al que llamo Expedición Bicentenario.
El mismo consistió en recolectar sueños de niños en una capsulas del tiempo para que 24 grupos de expedicionarios las enterraran en lugares emblemáticos y aventureros de la Argentina.
Esto incluyo lugares legendarios como Antártida, Aconcagua, Cataratas, etc. Y deberán ser desenterrados en el tricentenario de la Republica. El proyecto fue todo un éxito, sin fines de lucro y no hubo participación oficial de ningún organismo, solo de carácter amateur y aventurero.
Además participa activamente en acciones de trabajo de carácter social en escuelas especiales y en barrios de emergencia colaborando con el Padre Pepe y vinculando la solidaridad y educación con el deporte y la naturaleza Alejandro "Madioski" Madia, también estaba comprometido con 2 causas importantes por las cuales no duda en dedicarle tiempo robado a su trabajo y por ende no facturado. Estas son la Fundación Flexer de niños con cáncer y la Asociación de deportistas asistidos.
Arturo "Artur" Diehl y yo, Carlos Cervigni, completábamos el cuarteto que acompañábamos en algunas salidas como a Vallecitos, al Volcán San Francisco, al Tolosa, al Abra de Acay o al Nevado de Famatina y conformábamos este grupo de amigos que manteníamos unida nuestra amistad en la montaña y en las pizzas de la calle Corrientes.
La hija de Ale nos diseñó unas remeras espectaculares que nos identificaban
Los actuales:
Formaba parte Guillermo Gambardella, corredor de elite de carreras de aventura de largo alcance y ciclista de aventura que tenía en su haber participación en agotadoras jornadas como el Raid de los Andes, La Misión, el Transandes etc. siendo uno de los emblemas del gimnasio Quilmes Way donde nos hicimos amigos.
Fernanda Bertoncello, novia de Guille, y médica que resultó ser una todoterreno por su niñez habituada a la patagonia en una carpa o casa rodante con sus 6 hermanos y con una capacidad física sorprendente. Nacho Gambardella, hijo de Guille y con la juventud a su servicio para las aventuras. y yo.
Los 4 habíamos organizado algunas aventuras al Lanin, Cajón del Azul, Volcán San Francisco y Barreal.
Los nuevos:
Mis nuevos amigos, aunque ellos eran el grupo más viejo por tiempo de amistad, son jóvenes en edad.
El unido, compacto, organizado, solidario, autosuficiente, emprendedor y risueño grupo de los camioneteros autodenominado "OLD CABRONES 4x4".
La historia de ellos data de fines de los años 90 cuando un grupo de entusiastas del 4x4 compartia travesías, salidas familiares, experiencias mecánicas y por sobre todo, pasión por los vehículos de la marca Land Rover!!!.
Asi fue como alla por los primeros años del nuevo milenio, Se reunian regularmente en la ribera de Quilmes. Lugar donde se gestaban todas las aventuras.
Luego el grupo comenzó a crecer en número y afianzarse. Lo que rapidamente trajo aparejada la necesidad de identificar al grupo y asi nacio “OLD CABRONES 4X4”.
Ellos continuamente buscaban desafíos casi imposibles para sus vehículos como salidas por nieves vírgenes, subir montanas con las camionetas como: el avión de los uruguayos o corona del inca o ir a desafiar la difícil arena de la costa argentina.
Tenían logo, calcos, comunicación satelital, heladeras, parrillas, disco de arado, página de internet, foro, listas especiales de teléfonos de socios por las provincias que brindaban ayuda ante inconvenientes, hasta un fondo común para gastos y reparaciones, lugares y fechas de reuniones habituales, etc.
Viajaban con herramientas y repuestos para que, entre todos, casi pudieran armar un motor nuevo en el medio del desierto.
Eran un batallón de Mac Giver`s, Tenían una feroz y divertida interna entre las marcas Land Rover y Toyota y también manejaban a la perfección un complejo y secreto sistema de "matrimillas" el cual nos fue revelado en una ceremonia secreta en una noche de luna llena pero nos fue vedada su divulgación a expensas de una maldición digna de Tutankamon al abrirse el sepulcro.
El viento de las 4X4 los había ido amontonando y su carácter cabrón los había unido, ellos son: Guille "El Turco" Malah, Mario “Marito” Bertoncello, Alberto “Beto” Muñoz , Federico “Fede” Kaisin, Jose Luis “JL” Garcia Curbello, Roberto “el Tío” Cordoba, Sergio “Ser” Gramendola, Pablo, Ariel Lopez, Roberto “Titanio” Dey, Ariel Greblo, Francisco "Pancho" Zeisel, Ramon Pereira, Ernesto Szini.
DIA CERO: JUEVES 23 DE ABRIL. SE ACERCA EL DIA D DEL DESEMBARCO DE NORMANDIA
Como si se tratara de la gran batalla de la segunda guerra mundial ese día paso volando para todos en los respectivos trabajos ultimado detalles en nuestro interior mientras que nuestro exterior intentaba mostrar que estábamos muy interesados en esa reunión de trabajo, en ese cliente o con ese proveedor.
Cada uno iba cargando combustible y combustible adicional, agua en bidones y cargando las mochilas en los huecos que el día daba en el trabajo o al llegar a casa.
La primera gran sorpresa y que, obviamente, haría mucho más extenso este relato, era que ya estábamos organizados.
Por un lado los montañistas teníamos guardada la mochila armada en nuestro placar prestos a salir ante la invitación de un amigo con la ropa y bolsa de dormir para 15 grados bajo cero, las carpas, los calentadores, los crampones , las botas y estábamos preparados para vivir situaciones de aislamiento.
Y por otro lado los Old Cabrones tenían las camionetas preparadas para una expedición y atentos a cualquier desperfecto mecánico, ya que habían estado en lugares inhóspitos bien diferentes desde el Amazonas hasta grandes nevadas invernales en la Patagonia pasando por la Puna.
Los víveres también fueron fácil de organizar porque estábamos acostumbrados y en más de una oportunidad seriamos sorprendidos por los Old Cabrones
La expedición quedo armada de la siguiente manera, por camioneta y con sus ocupantes:
Desde Buenos Aires partiríamos
1- Mario con una Land Rover Discovery donde irían 3 montañistas: Pachi, Ale y Arturo
2- José Luis con una Land Rover Discovery donde iría con Roberto o mejor dicho el tío Robert
3- Sergio con una Land Rover Discovery junto con Pablo
4- Beto con una Toyota Land Cruiser, “el Mammut” junto con Federico.
5- Guillermo G con una Toyota Hylux con Fernanda, Nacho y Carlos (éramos montañistas y debutábamos en salir con un grupo de camionetas).
En Chilecito nos encontraríamos con el otro vehículo que venía desde Puerto Madryn
6- Ariel con una Toyota Hylux solo, aunque después se pasaría alguno de los montañistas.
Como apoyos importantísimos desde Buenos Aires brindándonos una ayuda incalculable y que no habían podido viajar estaban Guillermo "El Turco" Malah y Roberto "Titanio" Dey.
Los vehículos y las mochilas ya estaban preparadas esperando este momento
PRIMER DIA: VIERNES 24 DE ABRIL: ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA … O LEJOS
A las 5 de la mañana nos reunimos en una estación de servicio de Bernal (Partido de Quilmes), cuatro vehículos que teníamos que pasar a buscar gente por la Av. General Paz y luego por Panamericana.
Ariel alias “Astroboy” ya había salido solo la noche anterior desde Puerto Madryn y Sergio había partido desde La Plata más temprano, para esperarnos con el asado en unas cabañas alquiladas en Chilecito (La Rioja).
El viaje fue accidentado por desperfectos en la camioneta de Mario, pero de a poco iban derrumbándose barreras de las confianzas entre los grupos para unirnos más mediante un denominador común: el humor.
Al primer problema que tuvimos a la altura de Campana los Old Cabrones pusieron en práctica toda su organización y en segundos compraron un repuesto por teléfono y lo hicieron traer en una moto. Mientras esperábamos, terminamos jugando a la pelota en una estación de servicio abandonada.
Este tenor tendría todo el viaje, ante los inconvenientes lo intentábamos solucionar, no nos hacíamos problemas y seguíamos pensando en la travesía.
Fue allí que finalmente pensé: “hemos conformado el grupo perfecto”
Cuando lograban resolver un problema, apenas lo ponían en marcha, aparecía otro. Ese día logramos llegar apenas hasta Rosario donde nos alojamos en un hotel.
SEGUNDO DIA: SABADO 25 DE ABRIL: CUANDO PA CHILE … CITO ME VOY……….
Comenzamos el día como lo habíamos terminado el día anterior, con problemas en la camioneta de Mario.
Decidimos hacer un pequeño cambio en la ruta trazada y llevamos a tiro la camioneta averiada hasta Villa Carlos Paz, la dejamos allí, nos reacomodamos en las restantes camionetas y seguimos viaje.
El llegar a Villa Carlos Paz fue muy tranquilo porque tenían mucha practica en ir así y porque estábamos comunicados todos por VHF.
Partimos hasta Chilecito en la Rioja y, aunque podíamos acelerar ya sin la camioneta remolcada, había mucho tránsito por un rally (Sergio lo había sufrido en los desvíos de la ruta).
Llegamos aproximadamente a las 12 de la noche y comenzamos a comunicarnos con Ariel y Sergio, que habían establecido un campamento en un cerro cercano.
Mandaron por teléfono las coordenadas del GPS y, casi a ciegas, nos fueron guiando para subir.
Cuando llegamos no podíamos creer lo que veíamos, nos estaban esperando con una riquísima carne al disco en un campamento montado digno de una película de safari en África.
Había desplegadas luces portátiles, bancos, sillas, heladeras y algunas carpas.
En minutos armamos las faltantes y disfrutamos de una cena en la montaña con las luces del pueblo allá lejos y abajo.
Ya estábamos todos juntos y la expedición había comenzado.
TERCER DIA: DOMINGO 26 DE ABRIL . LA FIEBRE DEL ORO
Nos despertamos sin mucho apuro, desayunamos tranquilos y nos movilizamos sin mucho apuro ya que sería un día de aprovisionamiento y un poco para aclimatar.
Fuimos hasta el mítico pueblo de Famatina, llenamos los tanques de combustible de las camionetas, llenamos los bidones y tanques adicionales de cerca de 100 litros por camioneta, y nos aprovisionamos de agua potable cerca de 80 litros por camioneta tanto para cocinar, como para tomar y combatir los efectos de la puna.
Desde Famatina comenzamos a ascender con las camionetas hasta las distintas estaciones del cable carril que lleva hasta la mina de oro “La Mejicana”.
En el camino hacia dicha mina pasamos por un gran cañón amarillo de una belleza sobrecogedora y en el camino pudimos seguir al costado de un rio amarillo por los minerales que transportaba. Y observar la curiosa confluencia con el agua cristalina de deshielo.
En la primera estación pudimos ver las instalaciones abandonadas, pero perfectamente conservadas gracias a una obra de ingeniería impensable para su fecha de apertura en 1904 que fue marcada por acontecimientos de política exterior.
Subimos luego hasta la última estación y ahí pudimos entrar a uno de los socavones de la mina.
La abertura estaba taponada de nieve y aunque los 4000 mts. de altura actuaban sobre nuestro cuerpo y el frio se hacía sentir, eso no impidió que actuáramos como siempre, tanto los Cabrones como los montañistas, trabajando mancomunadamente para poder explorar.
Nos metimos en las entrañas de la tierra por los serpenteantes y gélidos túneles como si estuviéramos en una película, oscuros, e iluminados por las linternas frontales que hacían estallar de brillos las paredes con restos de minerales. Y soñar que quizás se trataba de... oro.
Como chicos recorrimos los túneles tenebrosos.
Salimos extasiados de esta experiencia y rápidamente bajamos hasta el camino donde tomamos la ruta hacia Catamarca pasando por los pueblos de Ángulos y Campana.
Como ya era de noche, buscamos un lugar donde establecer el campamento a la vera de un lecho seco de un rio.
Otra vez en minutos se armó un campamento con fuego, apareció una parrilla y un rico asado en el medio de la naturaleza a tal punto que unos lugareños vinieron a observar semejante despliegue digno de alguna investigación secreta de la Nasa. Las papas fritas al disco dieron buen resultado.
Como siempre todo regado con buen vino y buenos chistes del tío Robert.
CUARTO DIA: LUNES 27 DE ABRIL DE 2015: LAS PAPAS HACEN LAGRIMEAR
Amanecimos en nuestro campamento y descubrimos lo cerca que estábamos del rio. El paisaje es alucinante, con la cordillera de los Andes riojanos dándonos una vista única.
Partimos cruzando el pueblo de Ángulos y los interminables badenes formados por las crecientes de deshielos en las primaveras.
Cruzamos la frontera interprovincial y entramos a Catamarca. Comenzamos a bordear la cuesta de Zapata y entramos en la pintoresca y ajetreada Tinogasta.
Nos aprovisionamos de combustible, agua y víveres para ir picando mientras viajamos y seguimos viaje hacia Fiambalá por la conocida ruta del adobe.
Entramos al pueblo, al que cruzamos mientras los pobladores nos observan como corresponsales de National Geographic, observamos las impresionantes dunas de Tatón y seguimos por Sajuil y Palo Blanco.
Ahí abandonamos la ruta y comenzamos a introducirnos hacia el diminuto e ignoto paraje Las Papas.
Luego de hacer una pantagruélica picada a la vera de un arroyo comenzamos a introducirnos por la Cordillera de San Juan Buenaventura.
El paisaje por caminos de cornisa es impresionante y único. Se recorre el lecho del rio Abaucan durante 80 km y por el camino se pueden observar casitas de piedra y barro de pobladores que se dedican a la cría de llamas, vicuñas y guanacos.
La senda seguía cruzando innumerables veces el cauce del rio y debíamos ir con cuidado para no encajarnos en las peligrosas vegas.
Unas extrañas formaciones de montañas de areniscas talladas por el agua nos flanqueaban por los cañadones dándonos vistas fantasmagóricas con la iluminación de la luna. Cortaderas a sus pies decoraban el paisaje.
Unos penitentes de areniscas tallados por el agua y unos impresionantes desfiladeros nos maravillan a todos, y los que no manejamos nos maravillamos por los lugares impresionantes que se meten estos expertos conductores
Es notable la vegetación que ha crecido allí, producto de copiosas lluvias en los últimos años.
Pasamos por unos desfiladeros muy peligrosos seguramente intransitables en verano por el nivel del rio.
La huella es muy precaria pero está realizada a mano por los habitantes de Las Papas para no quedar aislados.
Varias veces vamos encajonados por paredones de piedra y farallones que quitan la respiración hasta que finalmente llegamos a uno de los momentos más emocionantes del viaje, el paraje Las Papas.
La escuela se encuentra a 130 km. de Fiambalá, a 4400 msnm.
Beto había pasado por este lugar advirtiéndonos de sus carencias y todos llevamos donaciones.
Es un caserío de 90 habitantes con una escuelita primaria que nos recibió con amor y alegría, haciéndonos lagrimear viendo como recibían con alegría y con respeto las golosinas y ropas donadas.
Hasta allí los maestros hacen este viaje en moto desde Fiambala y Tinogasta, sorteando las dificultades y las intensas nevadas, quedándose haciendo Patria toda la semana.
Nos encontramos con escuela de material con 2 aulas, techo de chapa y baño, en el pueblo no hay electricidad ni agua potable. La misma es dirigida por el maestro Daniel Olmos
Realmente nos reconfortó el alma con sus sonrisas y agradecimientos.
Atardecía y emprendimos el viaje subiendo unas cuestas para alcanzar la senda por la Mesada de Zarate y transitando precipicios vertiginosos dejamos muy abajo ese paraje que llevamos en nuestros corazones.
El camino era muy accidentado por lo que decidimos armar un campamento en la protección de unas pircas o corrales de algunos arrieros. Toda esta zona pertenece a la Reserva Natural Laguna Blanca. Otro campamento desplegado con pollo al disco.
QUINTO DIA: MARTES 28 DE ABRIL: CAMIONETAS A 5000 METROS
Por la mañana partimos a la vera del Cerro San Juan Buenaventura, subiendo por una zona de farallones impresionantes en zigzag.
La huella también es tallada a mano por los pobladores para no quedar aislados de Antofagasta de la Sierra.
Seguimos tomando altura pasando por unos impresionantes precipicios y custodiados por farallones de roca inmensos. No podemos creer la magnificencia del paisaje con una abundante vegetación que tapiza y recubre las montañas.
En las profundidades de los cañadones se adivina el rio encajonado. Y luego de tanto subir y extasiados de paisajes y precipicios ingresamos en una pampa de altura con coirones verdes hasta que de a poco se va desertificando con cenizas volcánicas
Comenzamos a observar el Volcán Carachi Pampa, un impresionante cono negro de lava volcánico surgiendo de la planicie de arena volcánica, lo bordeamos acercándonos hasta una laguna y encaramos hasta la increíble formación del Campo de Piedra Pómez.
Increíblemente nos encontramos de golpe sumergidos en la inmensidad de los pétreos campos de piedra volcánica blanca y rosa producto de la erupción del volcán Blanco. Asemejando un mar de roca blanca con crestas rosadas done el viento ha actuado dando fantasmagóricas formaciones.
Obviamente las camionetas tuvieron las más osadas fotos arriba de estas formaciones de material calcáreo.
De ahí proseguimos hasta una pequeña localidad llamada El Peñón donde los adormilados lugareños fueron interrumpidos en su siesta por el paso de la expedición y allí otra vez fue desplegada la picada cabrona.
De ahí seguimos camino por el medio de un mar de coirones pinchudos hasta internarnos por unos caminos llenos de monumentos de piedra que sorteamos en el medio de la noche pensando en lo alucinante que serían de día.
Pasamos por el volcán El Jote, los volcanes Alumbrera y Antofagasta. Seguimos bordeando el Cordón del Gallego viendo el Salar de Tolar Chico y nos acercamos hacia el Cerro Galán
Este es una caldera volcánica cuya boca mide 34 km. de Norte a Sur y 24 km. de Este a Oeste, por lo que es la mayor del mundo.
Sus paredes alcanzan los 5000 mts. de altitud y el pico central 5912, mientras que el fondo está a 4000 mts. el cual recorrimos en gran parte. Era un cráter gigantesco con 35 km de diámetro que asombraba por su inmensidad.
En el fondo se encuentra la laguna Diamante la cual alberga flamencos y patos, la que disfrutamos en un atardecer alucinante y que realmente no hay palabras para describirlas, solo intentar capturarla con miles de fotos.
Nos introducimos en unos cañadones intrincados que los expertos conductores sortean con quebradas imaginándonos lo espectaculares que serían a la luz del día.
Luego intentamos tomar la senda de la ruta 43 la cual tiene una traza multiplicada por miles de huellas de los que la van tomando, pero teníamos cargado en el gps el track que Mario tenia así que lo seguimos casi a ciegas iluminados por la luna.
Luego, con la noche alumbrada por la luna y las estrellas hicimos un largo camino de arena hasta llegar al pueblo de Antofagasta de la Sierra donde nos alojamos en el hostel Incautase propiedad de un “Toyotero” (ya nos interiorizábamos de las risueñas internas de marcas del grupo).
SEXTO DIA: MIERCOLES 29 DE ABRIL: LA SAL DE LA VIDA Y EL TREN DE CAMIONETAS
Desde Antofagasta teníamos que ir hasta Susques y en línea recta nos esperaban 354 km pero seguramente serian muchos más por los caminos que nos esperaban.
De Antofagasta de la Sierra partimos hacia el impresionante salar del Hombre Muerto.
Allí nos habían dado indicaciones para bordearlo … pero lo cruzamos de punta a punta descubriendo una superficie muy similar a la Luna.
Este salar está justo en el límite entre Catamarca y Salta.
El día fue marcado por los innumerables salares que diferentes tamaño que fuimos pasando y que con ese sol brillante y ese cielo límpido nos mostraba unas vistas que asombraban
Luego nos dirigimos hacia el Viaducto de la Polvorilla, emblema de la ingeniería humana al ser un vertiginoso puente colgante de más de 60 mts. de altura. Donde los cabrones pasaron… como si fueran un tren con 5 vagones.
Luego de esta locura nos encaminamos camino a Susques, bordeando el majestuoso volcán Tuzgle tomamos el polvoriento camino que nos llevó a Susques pasando por la pintoresca Comunidad SEY.
Llegamos a Susques y nos alojamos en un hotel llamado Pastos Chicos donde cenamos y dormimos.
SEPTIMO DIA: JUEVES 30 DE ABRIL: EL OBJETIVO A LA VISTA
Bien temprano nos levantamos, desayunamos, reaprovisionamos combustible y partimos rumbo a Minas Pirquitas por la vieja ex ruta 40 y siempre hacia el norte.
Cuando llegamos a esta localidad minera, nos sorprendimos primero con un caserío muy precario y enseguida la vista de una mina gigantesca y moderna muy iluminada.
El camino, una vez cruzado el pueblo ascendía bruscamente para luego transformarse en una pampa de altura.
Comenzamos a adentrarnos en paisaje estepario árido y con vegas cenagosas salpicadas por todo el recorrido. Ya no teníamos ruta y se adivinaba apenas una senda.
Todo el día nos llevó recorrer este camino de ensueño y desolación mientras nos acercábamos hacia el objetivo final de la Expedición.
Comenzamos a divisar la enorme laguna Vilama, la cual bordeamos y observamos unas desconocidas ardillas de la puna en las rocas cercanas a las orillas.
Luego atravesamos el río Zapaleri varias veces hasta llegar a la laguna Zapaleri, a los pies de nuestro tan venerado y amado Volcán.
Encontramos el lecho de un rio seco con arena y muy protegido de los vientos, que por primera vez nos azotaban un poco.
La noche fue fría y luego de cenar temprano nos acostamos a dormir, no sin antes disfrutar de la embriagante luz de una fogata que milagrosamente pudimos realizar
La noche fue difícil para todos. A esta altura de 4600 msnm. no es fácil dormir, se dormita de a ratos y todas las carpas tenían restos de hielo.
Nos levantamos a las 5 AM y, para grata sorpresa de nosotros los montañistas, casi todos los camioneteros nos acompañarían.
Ya el viaje nos había unido como amigos, estábamos integrados y la desconfianza primaria había sido vencida.
Salvo unos pocos, a los que la altura no había tratado bien, el resto nos dirigimos temprano hacia la cumbre.
El amanecer dio paso al sol pleno, pero el ascenso era lento y pausado. Estábamos a merced de la puna y los latidos del corazón parecían salir de la caja torácica.
La vista era única y encaramos por una quebrada que vimos como posible, partiendo por el lado boliviano.
En una parte del camino el Mamut de Beto nos alcanzó. Nos dijo que intentaría encontrar algún camino hacia cercanías de la cumbre en camioneta. Los Old Cabrones hacían honor a su nombre.
Luego de un trayecto por radio nos aviso que tuvo un percance, pero de eso se nutren las historias y la montaña manda con sus caprichos.
La subida resultó lenta y penosa, pero avanzábamos sin referencias ya que no se trata de un cerro con muchos ascensos. Un grupo de avanzada investigó algunas puntas que existían cercanas a la cumbre y el GPS marcaba los 5552 mts., el hito internacional caprichosamente no se hacía ver.
Las fuerzas disminuían pero el sentido común no, sabíamos que a las 15 horas emprenderíamos la vuelta ya que la montaña siempre va a estar ahí esperándonos y que la cumbre se encuentra en el valle.
Emocionados sacamos las fotos de rigor, seguimos riéndonos como siempre y emprendimos triunfantes la vuelta al campamento.
Con Ale y Pachi nos fundimos en un abrazo mientras las lágrimas de Ale asomaban, él había venido con la misión especial interna de desplegar las banderas y ponerse las camisetas de la Fundación Flexer y la de los Deportistas Asistidos y en la inmensidad y con el esfuerzo la emoción lo embargó.
Pachi también desplegó sus banderas de los Expedicionarios de San Juan Bosco (Villa Cárcova e Independencia), del Colegio Jefferson (de Moreno) y de Front Limit (empresa de calzado de montaña que siempre nos ayuda). Felices nos abrazamos.
Un poco por mis fuerzas desfallecientes y un poco por tradición interna comencé a bajar muy lentamente, increíblemente feliz por haber encontrado un grupo humano excepcional y mirando este lugar recóndito en el mundo que tanto nos acercaba a la Naturaleza.
Después vendría el desarmar el campamento para escaparnos de la altura hacia un lugar más benévolo y aunque llegamos al hotel Pastos Chicos y no nos recibieron … ya estábamos con menor presión en nuestros cerebros.
Amanecimos tullidos y salimos presurosos hacia Purmamarca. Pagamos la cuenta y caminamos por las callejuelas de este pintoresco pueblito, ya la melancolía se apoderaba de mí porque este proyecto se acababa.
El saldo era más que positivo, había encontrado un grupo de amigos sin egos y siempre dispuestos a no dejarnos llevar por los inconvenientes y siempre con un chiste por medio del VHF o en el medio de una ciénaga
Obviamente en el camino se suscitarían múltiples proyectos de viajes en cada vehículo porque de eso se tratan los viajes de aventura, llegar a un destino para ya empezar a planear el siguiente.
Al fin y al cabo, la vida es un sueño constante y a nosotros nos encanta soñar despiertos.
Relato: Carlos Servigne Fotos: Mario



