
Finalmente llegó el día, muchos meses de preparativos, planes y un montón de ganas. A las cuatro de la mañana del sábado 18 de agosto de 2012 arrancamos.
“Nos vemos en la YPF de Brandzen”: Yo por ahí no voy dijo uno así que la organización inicial ya arrancaba mal jaja.
Al final resulto que el que se corto solo llego primero y el resto vino parando en todas, mejor dicho revisando el aceite de la caja en todas. Menos mal que uno llego antes y organizo el estacionamiento y la cena.
Muy bueno el hotel Hue Melen de Zapala, ni hablar del restaurante que tienen, excelente comida y servicio. Ya no faltaba nadie, todos listos y con ganas de arrancar. Terminamos de cenar y a la cama.
A la mañana del domingo todos listos, 14 integrantes en 8 camionetas y la tropa “suministros “ sale rumbo al supermercado, llenaron la caja de la camioneta de Ariel, buena compra y muy buena factura también, digamos una factura por metro.
Una vez que cargamos combustible y revisamos la caja de cambios rumbeamos en dirección a Villa Pehuenia, pero un desvío atrajo la atención de Mario y dijo, "vamos por acá, se une con el camino más adelante", así que ahí nomas desviamos y nos encontramos por primera vez con nieve, entretenido camino como para ir entrando en calor.
Ya de noche armamos campamento en un bosque de araucarias milenarias, un lugar de ensueño.
Campamento de lujo, armamos el gazebo, las carpas y se desplegaron las carpas de techo. El chef inmediatamente puso manos a la obra, pollo al disco con salsa y papas noisete, café a lo Mario y a dormir.
No muy temprano arrancamos rumbo al hito, no llegamos muy lejos, una ladera nevada con huellas relativamente frescas tentaron a Mario y ahí fue a investigar, bueno en realidad fuimos todos a jugar a ver quien sube, después de infinidad de intentonas decidimos armarnos una bar con barra para hacer una picada, un lujo!!
Fotos y hasta una demostración de habilidades de esquiador, Mario, el único que pudo hacer cima, llevo a Sergio hasta ella y se mando una esquiada impecable hasta la base.
Pasamos por una vieja y abandonada aduana luego por un hermoso pinar y salimos a un descampado, bueno no tan descampado, 40 cm de nieve virgen para que todas las camionetas pudieran ir abriendo camino, parada de rigor alrededor del hito, fotos y continuamos hacia las lagunitas.
Acá nomas 800 metros nos decía Mario, vayan en primera de baja y sin tocar el acelerador jaja todo muy bien hasta que se nublo y comenzó a nevar, seguimos! acá nomas esta la lagunita!, uno a uno en fila india pisando con mucho cuidado la huella para no romperla para el que viene atrás, así fue como fuimos lentamente avanzando. De golpe se largo una nevada de esas que tapan todo en menos de media hora y Mario seguía diciendo “es aca nomas ahí arriba están”….
…bueno lo intentamos pero solo 3 llegaron hasta la parte más alta el resto nos entretuvimos con las eslingas, malacates palas todo lo disponible para volver a meter a las camionetas en la huella, realmente muy divertido, todos estábamos muy bien vestidos y muy bien equipados. La verdad disfrute muchísimo de esa media hora de intensa nevada y camionetas que iban en la dirección que querían, meta pala malacate y eslingazos, muy bueno. Los que llegaron a la cima tuvieron que dar la vuelta y volver.
Si volver fue el tema, había nevado tanto que nuestras huellas ya no se veían, así que Lucas caminando adelante nos iba indicando el camino, de golpe a nuestro costado un bosque de araucarias, por la radio se escucha, “vamos ahí y hacemos una picada”, jaja mas de un metro de nieve para llegar y ni un solo lugar con reparo, Sergio intento y cuando se bajo de la camioneta casi desaparece hundiéndose en la nieva. Mientras Mario seguía convencido que podíamos hacer ahí una picada. A mi me parece mejor que volvamos en verano.
Como no hubo picada, surgió la idea de” vamos por el otro camino que se unen más adelante”, adonde esta el camino? Acá nomas!! Debe estar acá un poco más adelante!! Acá esta, vamos, vamos! bueno vamos. Mario: estos son los caminos para sacar los arboles cuando los cortan no son caminos,” vamos, vamos es por acá”, si es por acá hasta que no podíamos ni abrir las puertas para bajarnos de las camionetas para ver la interminable pendiente que teníamos por delante.
Demos la vuelta se escucho por la radio jajaj como si fuera fácil!! Pero la dimos y volvimos sobre nuestros pasos hasta salir al descampado cubierto con más de 50 cm de nieve, rápidamente repartimos una “ vianda de sobrevivencia”, una mini picada que armo Lucas con un poco de salamín, queso y galleta bien regado por cerveza bien fría.
De golpe por la radio se escucha: volvemos por el pinar; no fue tan fácil, no se podía ni caminar sobre las huellas dejadas por las camionetas cuando pasamos a la ida; las camionetas se volvían solas para atrás, así que lentamente avanzábamos metro a metro poniendo un taco para que no se volvieran para atrás.
Unos con cadenas otros sin cadenas y hasta uno con una sola cadena pero finalmente ya de noche todos logramos llegar hasta la cima donde nos tomamos unos buenos cafés a la “Mario”.
Volvimos al campamento que por suerte habíamos dejado bastante armado, se activo el fuego y arranco el parrillero.
Que asado nos comimos un lujo!! No falto nada, vacio asado chorizos morcillas y papas al plomo.
Lógicamente todo regado con lo que uno quiera, para todos los gustos, los cálculos se hacia así: cuantas cajas nos quedan? No por botella, por caja!
A la mañana levantamos campamento, fotos de rigor con unos paisajes de fondo fuera de serie y rumbo a Villa Pehueña a pasar una noche de hotel para recuperar el aspecto de ser humano con una buena ducha y ropa limpia. Buena cena y a dormir.
Por la mañana reparar las ruedas rotas completar tanques, hablar con Chile por el tema de las cubierta que al final y no se dio. Así que arrancamos rumbo al sur, a los pocos quilómetros todo nevado, la ruta totalmente cubierta por nieve, en cada curva, un pasaje más lindo que el anterior.
De golpe Mario dice por acá, desviamos a la derecha, pasamos por una tranquera y rumbo a un bosque por un camino con barro.
No paso mucho tiempo y el camino se termino, se convirtió en un viejo cauce de un rio por el que corría un hilo de agua.
Continuamos por esta huella hasta que vinieron los vadeos, el primero pequeño y playo, el segundo ya no tan angosto ni tan playo pero continuamos, de golpe un cartel, NO PASAR, jajaja se mandó Mario, agua hasta el parabrisas así que uno a uno fuimos pasando, dale lárgate y cruzábamos, a uno no le dijimos nada, así que se sorprendió cuando casi desaparece debajo del agua, pero por suerte no se produjo ningún corto circuito ni le salto ningún fusible al conductor.
Mas adelante picada al costado de la huella, a sacar un poco del agua de adentro de la chatas y a disfrutar del lugar.
Continuamos por la huella sorteando piedras y palos hasta que llegamos a un claro y una senda a una cascada increíble…
Unos hicieron una adelantada con una camioneta mientas otros disfrutamos de la cascada tomando unos mates hasta que llego la hora de regresar y volver a cruzar el charco.
Más adelante Mario dice es por la izquierda, ya casi de noche trepadas por una huella mas angosta que las camionetas luego bajadas en zigzag rozando arboles gigantescos para después tener que esquivar troncos en medio de la huella, muy entretenido, mientras por la radio se escuchaba es acá nomas! la costa del lago esta acá nomas!, si efectivamente estaba acá nomas, llegamos hasta el borde del lago pero no había lugar para armar ninguna media carpa así que decidimos pegar la vuelta para acampara en el claro que habíamos pasado poco antes.
Logramos dar la vuelta pero realmente tuvimos que pelear las trepadas con malacates y eslingas, cambiamos una cubierta en medio de la huella y el barro pero finalmente llegamos al claro, arboles que no aportaban ningún reparo pero dada la hora decidimos acampara ahí.
Estábamos todos muy cansados pero el gazebo se armó igual, salieron las mesas, el generador la picada pero el chef no arrancaba, en voz baja se comentaba, que le pasa hoy? no arranca? Y al final no arranco pero por suerte había picada y también unas bolsas de aluminio que luego de pasar por agua caliente nos sorprendían a todos: lentejas, arroz con mariscos, conejo a la no sé que, ternerita con arroz, arroz con mejillones y así por suerte llenamos los estómagos.
Mientras tanto, un poco más atrás el inmenso fuego iba poco a poco juntando al grupo, todos calentábamos nuestras rodillas y también probábamos algunos líquidos espirituosos que poco a poco aparecían, salió de todo mientras Tio Rober nos entretenia con inumerables buenos chistes.
Algunos a dormir pero otros continuaron calentado las rodillas, dicen las malas lenguas que hasta tiros hubo esa noche, algunos ni se acuerdan que paso pero por suerte el fotógrafo presente saco buenas fotos del acontecimiento y del cielo también, nunca se supo que paso, me parece que quedara como misterio de las montañas.
Por la mañana todo nevado y los restos de la noche anterior.
Se escucho un bueeeenooo y Mario rápidamente dijo es por ahí, una mini huella, alguna vez había un camino pero ahora casi cerrado entre los cañaverales y árboles caídos.
Seguimos y seguimos hasta que de golpe aparecimos en una vieja y abandonada vivienda al borde de un lago, un lugar alucinante así que ahí nomas prendimos un fuego, sacamos las parrillas y comimos un asado de vacío y pollos, increíble.
Después de la sobremesa se escucha, “es por ahí!” que pasa no quieren ir??
Bueno vamos, vamos es por el lago, si si por el lago!! por suerte estaba bastante playo y resulto que el camino no era por ahí.
Para la próxima llevaremos unas balsas para poder cruzar las camionetas.
Bueno vamos, vamos a buscar más nieve...
Así que volvimos a la ruta después de vadera y casi perder las patentes por la correntada.
Llegamos a un lugar donde se suponía había un camino, tapado completamente por la nieve pero nos metimos,
Un bosque de araucarias alucinante, todo nevado y muy cerrado, tan cerrado que tuvimos que despejar algunos arboles caídos sobre la huella y un poco de machete para no dejar el aluminio de las camionetas en las espinas.
Finalmente llegamos al rio donde hace muchísimos años había un puente pero ahora solo un rio que corría muy rápidamente y poco lugar para acampar. Pero nos acomodamos y que bien nos acomodamos una camioneta al lado de la otra dejando lugar para el gazebo y un buen fuego al borde del arroyo. En esta si el chef estaba a full, guiso de fideos!! tremendo, olla gigante, vino pan y mucha risa.
Por la mañana comenzamos el regreso, enfilamos hacia Pehuenia tomando por un camino hacia el lago.
Paramos al borde del lago Alumine donde nos terminamos el guiso de la noche anterior luego dimos toda la vuelta al lago y nos volvimos a Zapala por Pino Achado, hermoso camino todo nevado y en muchos lugares completamente helado.
En Zapala salimos a cenar, cominos unas pizas muy extrañas y ni hablar de la faina, cartón con ensalada.
Volvimos al hotel, abrazos agradecimientos y todos a dormir.
Sábado a la noche tarde ya todos en sus respectivos hogares muy felices de haber pasado una semana haciendo lo que nos gusta con nuestras camionetas usando todo el equipamiento que tenemos, comiendo, riéndonos y pasándolo bárbaro.
Muchas gracias Mario por todo, me encanto la invernal y espero se repita el año que viene.
Relato y fotos: Titanio.



